Se dice que no ganamos nada con arrepentirnos de algo, pero ello no es del todo cierto, ya que dicho arrepentimiento es producto de una reflexión profunda que nos llevó a reconocer un error y porque no, a enmendarlo. Lo que quiere decir que es válido ese tipo de postura. Lo que no debemos hacer es quedarnos con esa culpa y con el paso del tiempo dejar que esta infecte nuestras nuevas relaciones. Ya que de los errores aprendemos todos y aunque hay algunos de ellos que no podemos dejar de ver como muy graves, también es cierto que la misma vida se encarga de darnos la oportunidad de resarcir con esas personas o con otras todos los efectos negativos generados.

Una perla anónima advierte; “el viento más impetuoso no puede perturbar ni tocar la serenidad de quien fija su mirada en las estrellas”.

Cuentan que en una cotidianidad y ante la lesión sufrida por el deportista que le pronosticaba el retiro de dicha actividad, este intentó suicidarse a lo que el médico del equipo que le había dado la noticia e incluso salvado la vida le dijo: – uno no arroja a la basura toda una vida solo porque cojeará un poco, creo que ahora tienes otra maravillosa oportunidad en la que aprenderás más que a sobrellevar tu nuevo estado, a amar todo lo que significa vivir.

Hay momentos y circunstancias en nuestras vidas en donde perdemos nuestras motivaciones y hasta llegamos a suponer que no vale la pena continuar, por lo que lo ideal en esos momentos es esperar que pase ese duelo sin prestarle mucha atención a lo que pensemos o de lo contrario al dejarnos guiar por esas reflexiones altamente nocivas podemos generar acciones de las cuales solo nos quedará el arrepentimiento.

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 12:26, “de manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!