Se dice que para poder mantener un cuerpo sano y en armonía se requiere una proporción exacta de minerales asi como de otros alimentos que a su vez integran nuestro mundo exterior y que si los consumimos en exceso pueden ser los causantes de desórdenes y enfermedades. Se cree por ejemplo que el consumir demasiado aluminio o hierro, es muy tóxico para el cuerpo humano ya que las proporciones equilibradas de los cincuenta y nueve elementos que están en la faz de la tierra y a la vez en nuestros cuerpos, hace necesaria nuestra constante retroalimentación con nuestros entornos de forma armónica y equilibrada entendiendo que estos, están no solo presentes sino extraordinariamente representados en los diferentes sistemas que componen nuestro cuerpo humano, lo que va mucho más allá de la casualidad y por ende sugiere una invitación constante a acércanos a la Creación y a aceptar que fue un Ser Superior el que nos otorgó semejante don de la vida.

Una perla anónima asegura: “quedarse en lo conocido por miedo a lo desconocido, equivale a mantenerse con vida pero no vivir”.

Cuentan que cuando el ateo se burlo del versículo en el que se recrea la Creación del hombre y del universo por parte del Padre Celestial, el creyente le dijo: – el cuerpo humano se compone de materiales y minerales encontrados en la superficie de la tierra, polvo, que no se encuentra en el núcleo de la misma. El oxígeno, por ejemplo es el elemento más abundante en la faz de la tierra o el suelo y, constituye el sesenta y cinco por ciento, así como el carbono, también abundante en la capa superior de la tierra o que decir del hidrógeno y otros cincuenta y nueve elementos encontrados en el cuerpo humano, que además integran la corteza terrestre y que demuestran nuestra perfección.

Vision que nos proyecta algo asombroso si nos permitimos comprender que el texto sagrado concuerda perfectamente incluso usando palabras más sencillas al respecto de la composición científica de nuestro ser. Y aunque no falta el incrédulo que siga pensando que es un tema más de imaginación y supersticiones, es claro más adelante si se hace una lectura juiciosa que el mismo Creador mezcló el polvo con el agua para producir la arcilla, esa que tiene más agua que polvo lo que también ratifican los científicos.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 6:28, “ bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!