Hay tantos debates hoy por hoy que incluso el que tiene que ver con nuestro ser interior y que afecta algunas comunidades es tan álgido que preferimos simplemente extender nuestra invitación para darnos cuenta que hemos venido quizá confundiéndonos en todo tipo de libertinajes, esos que solamente deterioran nuestra calidad de vida. Y aunque nos distraemos como sociedad en otro tipo de circunstancias que pretenden hacernos mas libres, también es cierto que ha llegado el momento que usemos esa misma razón de la que tanto nos ufanamos para darnos cuenta que las nuevas generaciones merecen y necesitan un nuevo modelo mental y de vida que más que restricciones los lleve a reconsiderar acuerdos que convertidos en hábitos propendan por la armonía, la salud y la vida.

Una perla anónima nos dicta: “no se trata de ser mejor que otros, se trata de ser mejor de lo que éramos el día anterior”.

Cuentan que cuando le preguntaron al terapeuta al respecto de por qué estaba en contra de la dosis mínima y de ofrecer espacios institucionales libres de consumo e incluso llegar a legalizar este tipo de sustancias y conductas, este comentó: – creo que estamos muy equivocados con ese tipo de normas tan permisivas olvidando que ningún drogadicto empezó consumiéndose un kilo de algún fármaco ilegal, por el contrario todo comienza con una pequeña dosis a la que algunos curiosos llegan como una simple prueba.

Tristemente en nuestras sociedades estamos confundiendo la libertad con libertinaje y aunque no podemos negar que existen personas ya adictas que requieren tratamientos especiales para sacarles de dichos estadios, también es cierto que debemos intentar que la droga ilegal no se comercialice en las calles de forma que las nuevas generaciones consideren que es algo casi natural el convertirse en adictos.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 42:2, “mi alma tiene sed del Creador, del Dios vivo”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                    ¡nos trasformaremos!