Hay quienes prefieren colocarle un precio incluso a su propia vida, suponiendo que al adquirir dinero o ciertos objetos esta cobrará un mayor sentido y con ello se olvidan que lo que realmente requieren nuestras coexistencias es que le demos aprecio a cada cosa que hagamos, a cada persona con que nos interrelacionemos, a cada circunstancia que vivenciemos, hasta a cada interacción por imperceptible que sea, con la cual nos vinculemos, ya que ello es lo que le debe dar sentido a nuestras coexistencias, de lo contrario seguiremos acumulando bienes que se convierten en cargas y a la vez conflictos que se diafrazan de adversidades y enfermedades.

Una perla de Cicerón nos dice: “la filosofía, si se quiere definir bien, no es más que el deseo de sabiduría”.

Cuentan que la doctora Virginia Connally fue la primera mujer en Texas en graduarse como médica y además en acompañar sus conocimientos a la predicación del evangelio como una forma de lograr una verdadera sanidad de los seres humanos, pero quizá entre las cosas más valiosas de ella, se dice que siempre fue una convencida de vivir día a día agradeciéndole al Creador por cada instante de más que nos otorga en este mundo.

Bello testimonio de vida que nos motiva a valorar cada segundo que se nos permite de vida y que bajo dicha mirada aprendamos a aprovechar al máximo cada vivencia, ojala sirviendo a todos los seres con los cuales compartimos nuestros espacios cotidianos. Incluso entendiendo que esta vida es un prestamos y este cuerpo tan solo un vehículo que debemos cuidar al máximo para que el avance diario sea realmente satisfactorio.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 4:23, “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!