El sentido de la vida es uno de los principales objetivos que se dice debemos consolidar en nuestro día a día, sentido, que le otorga propósitos e incluso un proyecto a nuestras existencias. Y aunque hay quienes confunden estas metas con indicadores económicos y sociales, lo cierto es que la misma vida nos demuestra que lo que le da sentido o valor a las cosas tiene que ver con el deguste de lo que somos, tenemos, hacemos y las personas con las cuales convivimos o de lo contrario, los resultados exteriores que estamos esperando tampoco llenarán ese vacío existencial que se obtiene al no encontrarle sentido a nuestras vidas.

Una perla anónima nos reitera: “el lenguaje de la verdad es sencillo”.

Cuentan que cuando le preguntaron al predicador el por qué decía que había un libro de la vida en donde el Creador escribía todos los nombres, este aseguró: – La Biblia tiene cientos de ejemplos al respecto pero además al leer el capitulo cinco del libro de Génesis que aparentemente es una aburrida lista de nombres de casi dos mil años de genealogía, en donde solo se expresa escuetamente que estos existieron, me queda claro que allí el mismo Creador nos recuerda que para él no solo existimos, valemos, así supongamos no haber hecho nada meritorio, sino que tiene en cuenta todo de nosotros.

Y es que se dice que una forma del Creador recordarnos que así supongamos que no hemos hecho nada y que por lo tanto pasamos por esta vida sin pena ni gloria, ya que la historia no nos recordará, es que Él si nos tiene en cuenta, tanto que estaremos inscritos en su libro de la vida eternamente.

El Texto de Textos nos revela en Juan 10:3, “a éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                             COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!