La historia se ha debatido intentando demostrar que hay seres que nacen con algún don especial y que por lo tanto, deben gozar de algunos privilegios, lo cual no vamos a debatir en esta reflexión. La invitación que sin embargo debemos asumir a diario es la de sabernos bendecidos por la misma Creación pero para multiplicar esos dones en otros que no solo no tienen esos mismos privilegios u opotunidades sino que necesitan de nuestro apoyo y por ende debemos ser útiles a esos propósitos armónicos de la Creación. Lo contrario es más bien una visión egocéntrica que nos incita a ser servidos cuando el mismo Creador nos invita a servir, lo que quiere decir que si queremos vernos como privilegiados estamos llamados a aportarle lo mejor de nosotros a los demás.

Una perla de Jack Welch nos expresa: “si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer mas y ser mejores, eres un líder”.

Cuentan que cuando un hombre aseguró ser casi perfecto y además un gran profeta, otro creyente le dijo: – creo más bien que podrías estar sufriendo de Teomanía que es un estado de alteración mental de una persona que cree estar inspirada y poseída por la divinidad e incluso que se cree ser esa deidad, por ello prefiero creer lo que nos dijo un día Thomas Adams, “si dejamos pasar el tiempo de arrepentirnos, nos arrepentiremos para siempre de haber dejado pasar el tiempo”.

Hay momentos en que nuestras creencias nos confunden tanto, que hay personas que se sienten mas bendecidas e iluminadas que otras, obviando que las mismas escrituras expresan que quien quiera ser el primero debe sentirse el último y que el que quiera ser líder debe servir a los demás, por lo cual ese tipo de perspectivas de privilegios no deben caracterizar a quienes se saben creyentes.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 119:17, “Haz bien a tu siervo; que viva, y guarde tu palabra. Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!