Como cualquier otro concepto, la felicidad, puede tener diversas interpretaciones siendo la más aceptada, aquella que nos insinúa que es un estado de ánimo en donde una persona se siente plenamente satisfecha, por gozar de lo que desea o disfrutar de algo que consideraba grato o necesario, lo que quiere decir que la felicidad, depende más de nosotros que de los resultados externos a través de los cuales suponemos encontrar esta y a su vez, la importancia de empezar a satisfacernos con todo y con todos, incluso con aquellas situaciones o personas que consideramos molestas, ya que desde esa perspectiva podemos ser felices realmente sin depender de los demás.

Una perla de Machado nos invita a “no perder contacto con el suelo ya que solo así mantendremos una idea de nuestra estatura”.

Cuentan que cuando le preguntaron a la pareja, el secreto para cumplir sus bodas de oro, pero sobre todo para verse siempre felices y, haber sacado una familia adelante, asi como gozar de buena salud pero sobre todo haber alcanzado el éxito en una empresa familiar que ahora manejaban sus hijos, ellos comentaron: – llegar juntos fue siempre nuestro ideal desde el principio que nos conocimos, mantenernos juntos ha sido el lema de nuestro diario proceso de vida, pero disfrutar juntos de todo y de todos, nos llevó a descubrir que realmente ese sí era el éxito en este mundo.

Estamos embebidos en comunidades en donde nos priorizan el éxito como el único objetivo que debemos alcanzar para ser felices, olvidando que ello no es más que un concepto y que incluso los estándares que coloramos alrededor de dicho objetivo en ocasiones no tienen nada que ver con otra compleja visión como es la de la felicidad.

El Texto de Textos nos revela en II de Timoteo 4:2, “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                             COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!