Nuestras realidades son producto de nuestros pensamientos y estos a la vez de nuestras palabras por lo que es coherente que las personas tengamos una serie de expresiones que salen de nuestras bocas y con las cuales nos identificamos. Es un lenguaje que constante e incluso inconscientemente, se expresa y que si nos detenemos a detallar dice mucho de la visión que tenemos al respecto de la vida y del mundo en el que cohabitamos. No podemos entonces obviar que esas palabras, cual semillas, se plantan en nuestras mentes y consolidan incluso nuestros proyectos de vida, lo que quiere decir, que lo que expresamos son los frutos de dichas reflexiones.

Una perla anonima nos recuerda que, “todos tenemos problemas y todos estamos aprendiendo a vivir y lo más probable es que no nos alcance la vida para aprender lo necesario”.

Cuentan que cuando le preguntaron al estudioso de algunas etimologías el por qué algunas palabras del idioma ingles con el solo cambio de una vocal, podían generar significados incluso diferentes este explicó: – quienes entienden un poco más de la etimología de las palabras más comunes en este idioma, saben por ejemplo que los contextos de God y good para dicho idioma parece distintos pero se derivan del mismo fonema ya que en ese idioma Dios y estar bien nos denotan ese querer de quienes emplearon dichos contextos para sentirse cada vez más parte de la Creación.

Se dice que somos fruto de una narración, razón de peso para que tengamos un verdadero cuidado con las cosas que decimos y a la vez, producto de ese lenguaje con todos esos pensamientos que dejamos se alojen en nuestras mentes y van de una u otra forma moldeando nuestras vidas y las de nuestros entornos.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 8:38, “por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor del Creador, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                             COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!