Regularmente una persona impuntual no reconoce que esta siendo victima de dicho antivalor, por el contrario, cual mitómano, dicha persona prefiere sacar una serie de amplias excusas que justifican que llegue regularmente tarde a cualquier reunión y aunque incluso se podría decir que es un tema cultural, hay quienes determinan que es más un asunto de formación y de principios, por lo cual se recomienda que quienes sufran de este tipo de actitudes revisen sus hábitos y los valores que gobiernan sus vidas y así empiecen a hacer las respectivas correcciones para que muchos de los inconvenientes que inconscientemente se les presentan se vayan aminorando.

Una perla anónima nos dice, “pensar diferente no es un delito es un derecho y a veces un privilegio”.

Cuentan que cuando el extranjero ingles llegó a una comunidad latina, se molestó en muchas ocasiones por la impuntualidad de sus vecinos, así que un día les comentó: – la regla de oro de la puntualidad implica para el país en donde nací, que si estas cinco minutos antes de lo pactado estas a tiempo, sin embargo entendemos que si estamos a tiempo ya estamos tarde y si estamos tarde, ya no estamos cumpliendo con esa puntualidad que significa orden, disciplina y respeto, así como también responsabilidad, actitud positiva y porque no aceptarlo, un acto de cortesía para con los otros.

Y aunque hay quienes aseguran que somos impuntuales por temas de trópico y que además la falta de estaciones nos hacen que planifiquemos menos, lo cierto es que ello más que una excusa se ha convertido en una extraña costumbre, que al vinculándose con otros principios y valores nos lleva a que seamos desordenados sociales y a la vez irrespetuosos de muchas normas y leyes, ya que poco a poco y con pequeños actos se consolidan nuestras interrelaciones malsanas.

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 15:54, “sorbida es la muerte en victoria”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                          COTIDIANIDADES…                                                                                     ¡nos trasformaremos!