Hay quienes suponen que para estar satisfechos y alegres se requieren de una condiciones especiales, cuando lo cierto es que solo se necesita una actitud agradecida que valore la vida y todo lo que ella nos ofrece. No podemos negar que hay ciertas cosas e ilusiones que nos llenan de tristeza, pero a la vez que son más los momentos felices que esos mal denominados adversos. La vida nos invita en cada momento a degustarla, pero somos nosotros los que siempre queremos más de ella, simplemente porque no reconocemos todo lo que gratuitamente se nos ha otorgado y que pareciendo comúny natural  es realmente fantástico.

Una perla anónima nos recuerda que, “para alcanzar la virtud de la longevidad se requiere de toda una vida de disfrute, goce y trabajo disciplinado”.

Cuentan que en una cotidianidad, el docente fue criticado por uno de sus compañeros porque solo buscaba la felicidad de sus educandos, mientras que este pensaba que había que enseñarles a los alumnos lo duro de la vida y por ende el saber sufrirla. Así que el buen docente le recordó a su amargado colega, que uno siempre puede estar alegre ya que solo es cuestión de asumir cada paso con seguridad, sabiendo que estamos en el camino correcto ya que vamos acompañados de esa alegría de vivir, además, que no hay que buscar el placer sino la satisfacción de sentirnos plenos pues es ello lo que nos llena de más alegría, también es necesario recordar, explicó el maestro, que aunque todo en este mundo sea tan mortal, siempre tendremos la alegría de degustar de cada nuevo instante trasformador.

Y es que en el fondo somos lo que pensamos, por ello es válido expresar que cada quien labra su propio camino, dependiendo especialmente de su forma de pensar, ya que de esas reflexiones se entiende que se siga uno u otro rumbo y por ende se pierda la alegría de vivir. Y es que quien se lo propone, incluso puede encontrar en sus lagrimas motivos de alegría.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 13:23, “alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                              COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!