Apropiándonos de una analogía relacionada al agro, todos deberíamos comprender que a diario sembramos con nuestras palabras y acciones diversas semillas interrelaciónales en nuestros seres más cercanos, por lo que deberíamos hacer mucho más énfasis en todos los temas relacionados a mantener relaciones armónicas, de esas que se conviertan poco a poco en nuestras búsquedas más prioritarias. Se trata de enfocar todas nuestras ilusiones o expectativas en hacer felices a los demás y al sembrar ese tipo de sentimientos, saber que más adelante cosecharemos de ellos, eso sí, asumiendo además la diaria tarea de regar y sembrar lo mejor de nosotros en todos esos seres, próximos.

Una perla anonima nos reitera que, “pecar es errar en el blanco: estar separado”.

Cuentan que cuando le preguntaron al agricultor que gustaba de la poesía al respecto de la tierra, este expresó: – este campo fértil espera que sigan plantando en él y cada día provocar los frutos que todos anhelamos para que cuando retorne el próximo año; a hacer el balance, pueda incluso determinar que si este día fuera el último, descansaré, ya que la tierra continuará su proceso gracias a mis propios frutos en donde ustedes me ayudaron a arrancar las malas hierbas.

Qué maravilloso que comprendamos que entre las cosas más importantes que podemos emprender, esta la de disfrutar de cada uno de los instantes que sumados constituyen nuestras vidas y por lo tanto valorar cada una de esas interacciones, sabiendo que todo ello es lo que realmente le da una razón de ser a la vida, así que si queremos una buena cosecha debemos sembrar fraternidad.

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 10:3, “hice un arca de madera de acacia, y labré dos tablas de piedra como las primeras, y subí al monte con las dos tablas en mi mano. Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura, los diez mandamientos que el Creador os había hablado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio el Creador. Y volví y descendí del monte, y puse las tablas en el arca que había hecho; y allí están, como el Creador me mandó”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                        COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!