No siempre porque una mayoría de personas defiendan una tesis, esta es verdad. Como a la vez tampoco es cierto, que porque muchos actúen de mala forma estamos obligados a seguirle, ya que no se trata de seguir a las mayorías como sí a nuestra razón y a un bienestar general que poco o nada tiene que ver con el estatus quo en el que cohabitamos. Con ello no estamos promulgando ir en contra de nadie o revelarnos contra quienes consideramos hacen parte de estructuras de poder, como sí asumir el reto de comprender cuál es la verdad, esa que nos hace más íntegros, serviciales y fraternales para no seguir siendo absorbidos por los miles de engaños y mentiras que han proliferado históricamente y que nos han llevado a coexistir en medio de egoísmos y sentimientos adversos.

Una perla de Jorge Luis Borges nos dice; “la muerte es una vida vivida, la vida es una muerte que viene”.

Cuentan que desafortunadamente cuando Galileo Galilei, siendo reconocido como astrónomo, ingeniero, matemático y físico expresó que la tierra giraba alrededor del sol, en pleno siglo XVI un tribunal de su país, Italia, le obligó a retractarse de dicha herejía o de lo contrario sería condenado a la pena de muerte, ya que para esos poderosos dicha teoría era considerada totalmente contradictoria e incluso antisocial.

Lo que en parte nos puede ayudar a comprender que no siempre las mayorías tienen la razón e incluso lo peligroso que puede ser el llevarles la contraria a quienes aún estando equivocados son capaces de imponer sus engaños intentando perpetuar su poder gracias al desconocimiento de muchos, que prefieren perpetuar las ignorancias, que reconocerse en una nueva verdad.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 55:6, “buscad a nuestro Creador mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a nuestro Padre Celestial”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                  ¡nos trasformaremos!