Curiosamente los seres humanos teniendo una vida natural que incluso aún no hemos descubierto ni en un mínimo porcentaje, seguimos intentando crear una vida artificial que poco o nada tiene que ver con nuestra realidad, por el contrario dicha virtualidad parece es la que nos esta llevando cada vez más a intentar depredarnos. Pero más allá de los debates lo interesante es abrir más y más nuestros sentidos en pro de aprender lo mejor posible de esa naturaleza que nos llama la atención para que nos armonicemos con ella y así evitemos el seguir generando un desequilibrio que solo va en contra de nuestros propios seres e intereses.

Una perla de Aristóteles asegura que, “así como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del día, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes”.

Cuentan que en una cotidianidad el marinero quiso enseñarle a su hijo la importancia del aprendizaje que nos otorga el hecho de observar especialmente a otras especies, así que le demostró con las golondrinas, la necesidad de tener un destino concreto, una ruta definida y mucha disciplina para no desviarse y menos desfallecer ante lo largo del camino sabiendo que aunque se pueden hacer estaciones, estas no se deben convertir en zonas de confort.

Son muchos los animales que nos pueden aportar en el diario trasegar de nuestras existencias si así nos lo propusiéramos, sin embargo preferimos arrasar con estas especies que aprender al lado de ellas, tal vez por ello cada día deberíamos hacer un alto en el camino e intentar integrarnos a la naturaleza y no aspirar que como seres separados esta se distancie más de nosotros y por ende en nuestro mundo artificial nos dejen ahogar.

El Texto de Textos nos revela en Hechos 4:13, “entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                         COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!