Bien nos dice la pedagogía popular que la oración es un dialogo permanente entre nosotros y el Creador, donde poco o nada importa la presencia de los demás y menos lo que estas personas digan o piensen al respecto de dicho encuentro. Lo cierto es que la oración requiere que nuestro corazón tenga una actitud correcta ya que lo que debemos buscar es que el ser superior nos otorgue la paz de sabernos atendidos. El mayor propósito de la oración es entonces pasar tiempo con ese Creador para no solo hablarle desde lo más profundo de nuestro corazón sino también para integrarnos a Él y a su obra. Lo ideal por lo tanto no es pedir, entre otras cosas porque Él sabe de antemano lo que necesitamos, pero es bien sabido que lo que le interesa a Él es saber que sus hijos estamos con Él. Por ende la oración sirve para fortalecer nuestra relación con el Creador, acercarnos a él, pasar tiempo en su presencia y compartir más con Él que ocupa nuestro corazón.

Una perla anónima nos expresa que, “haz silencio a tu alrededor si quieres oír cantar tu alma”.

Cuentan que en una cotidianidad el creyente explico a su familia lo que para él significaba orar: – la oración no sucede simplemente cuando nos arrodillamos o ponemos nuestras manos juntas y nos centramos y esperamos cosas del Creador, orar es pensar positivo y desear el bien para los demás, es abrazar un amigo, es realizar actividades como cocinar o laborar para alimentar a una familia o amigos. Es acercarnos a nuestros seres cercanos y queridos y decirles lo que sentimos por ellos, la oración es ayudar a otros así sea con nuestro tu tiempo y dones, es también perdonar alguien de todo corazón. Orar es vivir sabiendo que tenemos cerca de nuestro Creador y que hacemos parte integral de su obra.

Eso y mucho más puede ser una oración, lo cual puede ser también el repetir palabras en nuestros rezos, o sentir una simple vibración o saber que debemos ofrecer nuestros mejores sentimientos y pensamientos para los demás, ya que la oración implica emitir nuestra voz amorosa, amistosa y en pro de relaciones serviciales. Por ende orar es acercarnos al Creador incluso a través del silencio.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 13:9, “la luz de los justos brilla alegremente, pero se apagará la lámpara de los malvados”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                          COTIDIANIDADES…                                                                                ¡nos trasformaremos!