Es importante comprender que algunos animales no son solo una mascota más, sino que todos los seres vivos con los que coexistimos tienen algo que aportar a esta Creacion y además derecho a existir así a algunos de ellos los consideremos como bichos. Se trata entonces de lograr espacios de convivencia en donde nosotros como humanos no los agredamos a ellos y lógicamente estos, tampoco a nosotros y a la vez de asimilar que estos seres merecen un trato digno de nuestra parte. Postura que no es nada fácil de asimilar especialmente en comunidades en donde tradicionalmente se ha agredido a los animales matándoles incluso por deporte y en algunos casos para el sustento de quienes cohabitan los mismos espacios con ellos.

Una perla anónima nos recuerda que “un solo pensamiento positivo por la mañana puede cambiar nuestras vidas”.

Cuentan que cuando el defensor de los animales visitó el circo e intentó formalmente demostrarle al domador que aunque él observaba todo un arte en ese su oficio, le solicitaba no maltratara a los animales en la búsqueda de hacerlos actuar por miedo, por lo que este se molestó y hasta quiso recriminarle que no sabia de lo que hablaba, asi que el defensor de animales concluyó: – no me importa si usted considera que un animal es capaz de razonar o no lo que si me interesa es que entienda que ese animal es capaz de sufrir, de sentir y por eso lo debemos considerar y tratar como otro prójimo.

Afortunadamente hemos ido comprendiendo con el paso del tiempo que los animales también tienen derechos y sienten y que no es coherente y menos correcto el maltratarlos de ninguna forma. Seguramente llegará el día que bajo esa premisa comprendamos que no son nuestro alimento y que por el contrario, podemos obtener mejores proteínas y calorías de otros productos de la tierra.

El Texto de Textos nos revela en I de Pedro 5:8, “practiquen el dominio propio y manténganse alerta”. 

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                               COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!