Es bien sabido que la fruta es uno de nuestros alimentos mas importantes y por ello se cree que es mejor consumir frutas que por ejemplo dos rebanadas de pan. Y es que se dice que esa rebanada de fruta siempre estará lista para pasar directamente a través del estómago y los intestinos, incluso haciendo un proceso especial de digestión que fortalece nuestro ser, mientras el pan no puede hacerlo con la misma facilidad. Incluso hay quienes afirman que la alimentación que regularmente consumimos se descompone, se fermenta y se convierte en ácido por lo que no deberíamos consumir frutas con ese tipo de comida ya que impedimos sus buenas funciones en nuestra ser, debido a que mientras en ese minuto que la fruta entra en contacto con el alimento y los jugos digestivos y el estómago, la masa entera del alimentos la comienza a estropear. Por lo que se sugiere el comer frutas con el estómago vacío, antes de las comidas.

Una perla anónima nos dice que “para alcanzar la virtud de la longevidad se requiere de toda una vida de disfrute, goce y trabajo disciplinado”.

Cuentan que en nuestras cotidianidades algunas personas se quejan cada vez que comen sandía eructan; o que cuando comen el durazno el estómago se hincha tremendamente; o que cuando comen un plátano sienten urgencia de correr al baño, etc, sin entender que ello sucede realmente porque mezclamos las frutas con alimentos y que por ende lo ideal es comer esa fruta pero con el estómago vacío. Ya que las frutas cuando se mezclan con el producto de los otros alimentos que se están transformando producen por ejemplo gases haciendo que incluso las personas se puedan sentir hinchadas.

Valdría la pena no solo que revisemos lo que comemos sino también la forma como nos alimentamos en la búsqueda de nutrir nuestro ser y por ende prevenir gracias a esa mala o incorrecta alimentación una serie de malestares que al irse acumulando se van convirtiendo en enfermedades que mas adelante se convierten en letales.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 40:8, “La hierba se seca y se marchita la flor, mas la palabra del Creador nuestro permanece para siempre”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                        COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!