El concepto de planear tiene para los tiempos modernos una enorme importancia y sin embargo no podemos negar que algunos de esos planes a corto, mediano y largo plazo se convierten más bien en camisas de fuerza que nos quitan nuestra felicidad. No estamos diciendo con ello que no se deben hacer planes, pero sí que debemos revisar constantemente si esas expectativas fijadas como metas, son realmente las que nos llenarán de satisfacciones o si por el contrario, hacen parte de programaciones y costumbres mentales que nos han impregnado y que nos incitan a seguir porque sí, cuando más adelante probablemente podemos darnos cuenta que estas no tenían nada que ver con nuestros verdaderos propósitos de vida.

Una perla anónima nos reitera que, “el verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es”.

Cuentan que cuando el abuelo escuchó como su hijo menor estaba frustrado, suponiendo que era el perdedor de todos los hermanos, debido a que a sus cuarenta años no había alcanzado los logros que ellos sí ostentaban, este le dijo: – estas equivocado si te sientes mal porque no te graduaste de la universidad a los veinticinco como ellos, lo que no desconozco en la sociedad es un gran logro; o porque crees que no te casaste a los treinta y tienes una fabulosa familia, lo cual no te niego que hubiera sigo algo valeroso; o porque no tienes aún esa casa propia soñada que aunque es una gran meta no lo es todo. No permitas que la gente con sus tiempos te haga sentir menos, cuando quien tiene su tiempo eres tú, no te presiones.

Y es que estamos presos de comunidades en donde se nos han colocado una serie de metas que regularmente están enmarcadas en temas mercantiles, pero que tal vez no tienen mucho que ver con nuestra felicidad o nuestra verdadera realización. Es sano el colocarnos algunas metas y con el tiempo consolidar esos planes, pero no todas deben estar dentro de estos estándares del éxito, que regularmente se establecen y que en el fondo no le dan todo el sentido a nuestras coexistencias.

El Texto de Textos nos revela en Oseas 12.6, “y tú, vuelve a tu Creador, practica la misericordia y la justicia, y espera siempre en tu Creador”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                     ¡nos trasformaremos!