Hay quienes nos argumentan que la vida tiene procesos y que debemos atenderlos. Ello como una forma de llamarnos la atención para que aprendamos que nada se da mágicamente y aunque en ocasiones suponemos que algo llegó como producto de la suerte o casualidad incluso si se revisa ello a fondo y con detenimiento, entenderemos que esa circunstancia pudo haberse generado debido al proceso de nuestros ancestros o padres. Lo importante entonces es asimilar cada uno de los procesos en los que estamos envueltos a diario y asumir estos con paciencia, con prudencia y con mucha sapiencia, o de lo contrario en nuestros afanes o búsquedas de saltarnos algunas lecciones diarias, terminamos afectándonos e infectando hasta nuestros entornos más cercanos.

Una perla anónima nos reitera que, “la tristeza no tiene lugar cuando el propósito es mas grande que la prueba”.

Cuentan que cuando el padre agricultor fué a la ciudad para intentar saber algo de su hijo, al cual había mandado a la universidad, supuestamente para que no siguiera ese modelo de vida campesino de él, sino que progresara de acuerdo a los estándares de dicha metrópolis, se llevó la sorpresa que este estaba dedicado a la vagancia, por lo cual el padre decidió no darle más dinero para su subsistencia. Y frente al reclamo del joven, el padre le dijo: – debes aprender a comprender que entre plantar y cosechar, existe siempre un regar y esperar.

Y es que irónicamente los seres humanos todos los días nos alimentamos de productos que se extraen de la tierra y sin embargo poco atendemos esos procesos que nos enseñan estos hasta llevarlos a nuestros platos. Los cuales implican: escoger la mejor semilla, arar la tierra para que esta realmente se pueda sembrar, cuidar dicha semilla regándola cada que se requiera, protegerla de las plagas y si finalmente recoger la cosecha para poder consumirla.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 5:21, “porque los caminos del ser humano están ante los ojos del Creador, y él considera todas sus veredas”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!