Cual adictos y debido a que no nos ocupamos de trasformar aquellos hábitos que nos generan mayores inconvenientes, regularmente nos reiteramos en algunas equivocaciones que no solo nos afectan a nosotros, sino también a los seres con los cuales coexistimos e incluso más queremos. Lo triste de ello es que pese a reconocer que estamos fallando e incluso a intentar comprometernos verbalmente con algún tipo de cambio, con el tiempo, volvemos a lo mismo, lo que hace que perdamos la confianza por parte de nuestros seres queridos, que se cansan de algunas promesas y más bien ver que aparentemente no hacemos nada para cambiar. Lo ideal entonces es asumir el reto de pequeños cambios que se denoten tanto en nuestros pequeños hábitos, como en los días futuros, para que así con el paso del tiempo podamos advertir que si estamos trasformándonos.

Una perla anónima nos expresa: “el que no tiene paciencia ante pequeñas dificultades fracasa ante grandes problemas”.

Cuentan que cuando el esposo fue descubierto por su mujer a la cual le estaba siendo infiel, se decidió a improrarle perdón a ella y hasta mejoró por algún tiempo, en señal de arrepentimiento. Sin embargo al tiempo regresó a su mundo de rumba y de amigos compinches por lo que esta un día ya muy molesta y cansada, le dejó la maleta en la puerta de la casa y  cuando este observó ello, aunque volvió y suplico, ella le dijo: – el arrepentimiento no es tanto cuando la persona llora y se disculpa, creo que el verdadero arrepentimiento es más cuando la persona cambia su actitud y además crece.

Y es que en ocasiones es muy fácil solicitar que se nos perdone y hasta prometer que vamos a cambiar, sin embargo con el paso del tiempo volvemos a retomar aquellos hábitos malsanos que nos llevaron a equivocarnos y que al no ser cambiados, no pasarán de ser buenas intenciones, pero realmente y pese a desearlo, seguiremos reiterándonos en esas mismas equivocaciones.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 118:24, “este es el día que hizo el Creador; nos gozaremos y alegraremos en él”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                COTIDIANIDADES…                                                                                    ¡nos trasformaremos!