Parece que es más fácil ver los defectos de los demás que los propios, sin embargo algunas personas nos dicen que al ver en los demás, lo que suponen son sus defectos estamos viendo es los propios. Sí estamos es denotando algunas actitudes y situaciones internas en las cuales debemos crecer, trasformarnos, pero que como no aceptamos las proyectamos en otros. Lo que quiere decir que esos reflejos, son llamados de atención para que cambiemos. Sin embargo este tipo de pensamientos se hacen complejos de asimilar, máxime cuando en los otros captamos una serie de cosas que nos molestan y que aspiramos que esos seres cambien o de lo contrario tendremos que cambiarles.

Una perla de Santa Teresa de Jesús nos afirma que, “la tierra que no es labrada, llevará abrojos y espinas aunque sea fértil y así es el entendimiento del hombre”.

Cuentan que cuando la mujer fue acusada por algunos de sus vecinos injustificadamente ella expuso: – aquellos que engañan son los que regularmente acusan a los demás de engañarlos, aquellos que mienten son los que en ocasiones enjuician a otros y les dicen mentirosos, aquellas personas inseguras son las que pretenden que los demás se sientan insignificantes, por ello hay que prestar atención de cómo algunas personas tratan a los demas, ya que ello es un reflejo de cómo son ellos realmente, ya que los demás son un reflejo de nosotros.

Y es que se asegura que vemos en los demás lo que somos, lo que quiere decir que los comportamientos que más nos molestan de los demás, son reflejos de situaciones que estamos irradiando desde nuestro ser interior y que nos están invitando a cambiar esa percepción desde nuestro adentro antes que intentar trasformar a las demás personas.

El Texto de Textos nos revela en I de Timoteo 4:4, “porque todo lo que nuestro Padre Celestial creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra del Creador y por la oración es santificado”. 

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                            COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!