Muchos autores históricamente han trabajado los conceptos de cielo e infierno, tanto que aunque hay quienes no creen en ese tipo de visiones, hasta llegan a aceptar que existe una especie de mal que nos acecha y que hace que nos comportemos de una forma, aún queriendo hacerlo de otra. Pero más allá de los debates que al respecto se puedan generar y que tienen que ver con nuestras creencias, si es claro que algunas personas parece que quieren vivir en un verdadero infierno en esta tierra, contaminando con sus sentimientos adversos y odios a todos los seres con los cuales coexisten, lo que no solo es ilógico sino poco sano. Lo ideal por ello es alejarse cada vez más de ese tipo de personas o por lo menos no seguir sus pasos, aún cuando estos quieran infectarnos con sus negativismos.

Una perla de Confucio nos dice que, “una voz fuerte no puede competir con una voz clara, aunque esta sea un simple murmullo”.

Cuentan que cuando le preguntaron al buen lector, por qué le gustaba el texto los Nueve Círculos del Infierno de Dante, este expresó, que aunque para algunos lectores lo allí expresado no era más que una argumentación literaria producto de una mente humana, para él allí se plasmaban los mejores ejemplos de cómo nos dejamos guiar por el mal en nuestro día a día y al final nos convertimos en esas almas de paganos, de lujuriosos, glotones, codiciosos, quejosos, adictos y violentos, que han convertido esta tierra en todo un infierno.

Y es que aunque en ocasiones algunas personas se burlan de los demás suponiendo para ello que no existe en nuestra eternidad un cielo o un infierno, también es cierto que algunos obvian que consolidan sus vidas desde el aquí y el ahora en  un verdadero infierno. Lo curioso es que con ello pretenden más que acabar con sus existencias tambien con las de aquellos que desafortunadamente tienen que compartir sus mismos entornos.

El Texto de Textos nos revela en I de Samuel 23:1 “y el Creador respondió a David: ve, ataca a los filisteos, y libra a Keila. Pero los que estaban con David le dijeron: He aquí que nosotros aquí en Judá estamos con miedo; ¿cuánto más si fuéremos a Keila contra el ejército de los filisteos?”

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                    ¡nos trasformaremos!