Hay quienes han demostrado a lo largo de la historia que estaban decididos a no fracasar en la idea de sacar un proyecto anhelado avante. Y aunque no podemos negar que algunas personas a ello llaman obsesión y por ende nos invitan a desistir y persistir aunque lleguemos a fallar tras varios intentos, esos seres especiales que se han inscrito en los anales de la historia nos invitan tambien a aprender la lección en donde aquel intento fallido es una prueba para mejorar y gracias a esa nueva experiencia poder intentar de mejor forma alcanzar el objetivo, ahora desde esa nueva lógica, comprendiendo además que no se ha fracasado sino que simplemente se esta logrando un nuevo pequeño avance, ese que nos llevará en algun momento a alcanzar el resultado final anhelado.

Una perla Charles Dickens nos confirma que, “cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender”.

Los hermanos Wright, Wilbur y Orville se reconocen como los pioneros en el tema de la aviación mundial, al desarrollar el primer modelo de aeroplano a principios del siglo veinte, sin embargo lo simpático de la historia de estos dos personajes que tanto se mientan por su persistencia es que se asegura que antes de lograr su objetivo tuvieron un promedio de ciento sesenta y tres intentos fallidos, hasta que finalmente en un diciembre de mil novecientos tres se dio ese primer vuelo.

Y es que aunque nos parezca complicado de comprender, valdría la pena cuestionarnos si estamos dispuestos a fracasar cien veces y si nos permitiremos aprender de cada una de esas pruebas tras la búsqueda del objetivo final, sabiendo que al volverlo a intentar vamos perfeccionándonos. Y es que por el contrario parace que lo normal es desistir y quizá como producto de esa mentalidad es que muchas personas que han fracasado prefieran hablar de la mala suerte y no de los aprendizajes recibidos.

El Texto de Textos nos revela en Filipenses 2:14, “haced todo sin murmuraciones y contiendas”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                          COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!