Contamos con un espectacular sistema físico del que conocemos muy poco y al que tristemente tampoco atendemos como se lo merece, no solo ello debido a nuestras históricas ignorancias al respecto de la vida, sino al poco valor que le damos a este nuestro cuerpo físico y todo lo que implica el hecho de coexistir en este mundo. Bien se dice que todo aquello que se nos regala y es gratuito no se valora realmente. Sin embargo y más allá de cualquier tipo de critica, nuestro majestuoso cuerpo no solo requiere de una sana y armónica retroalimentación para recargarse con los mismos frutos de nuestra Creación, sino también de otro tipo de cuidados, ya que aunque cuenta con todos los componentes necesarios para auto sanarse, llega el momento en que son tantos los maltratos que le damos, que ya no aguanta y por ello expira.

Una perla anónima nos dice: “lo malo que tiene lo bueno, es que se acaba y lo bueno que tiene lo malo, es que igualmente termina”.

Cuentan que cuando le preguntaron al creyente el por qué decía que se nos entregó un cuerpo como maravilloso vehículo para hacer turismo por este planeta, este dijo: – ojala comprendiéramos que se nos dotó de un maravilloso cuerpo para vivir a través de él, una de las experiencias temporales más maravillosas, incluso desde nuestra visión vacacional no solo disfrutaríamos más de este, sino que a la vez lo cuidaríamos al máximo entendiendo que es un maravilloso tesoro, todo un templo.

Ciertamente poco o nada valoramos nuestro cuerpo, al punto que lo mal utilizamos y en muchos casos lo envenenamos a diario, no solo con la comida chatarra que ingerimos, sino con todo tipo de dilemas que más adelante se convierten en enfermedades y hasta en una muerte antes de tiempo. Vale la pena que atendamos esta maquina perfecta, si es que así le queremos llamar y que la valoremos, ya que es única y además tiene una fecha de expiración.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 86:5, “porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!