Regularmente culpamos a otros seres por el solo hecho de molestarnos, agredirnos o lanzarnos sus dardos egoístas para nuestras vidas, pero lo cierto es que aunque estas personas hagan eso, nosotros estamos llamados a no acceder a esas invitaciones nefastas y por el contrario, con nuestra misericordia y amor, llenar las vidas de todas aquellas personas que no teniendo paz requieren de la nuestra. No es coherente que quienes suponen estar bien se dejen guiar de quienes no lo están y por el contrario, terminemos contaminándonos con sus sentimientos adversos, ya que quien se siente tranquilo y en armonía sabe que quienes se hacen daño son aquellos que no buscan este tipo de estadios de tranquilidad.

Una perla de León Tolstoi asegura que, “el verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal”.

Cuentan que cuando a la justa mujer la acusaron de algo que ella no había cometido, esta se sometió a las autoridades y pese a todas las pruebas que estaban intentando acomodarle de manera fraudulenta en su contra, ella no decía nada, más cuando el juez le preguntó el por qué no se defendía, ella solamente expresó:- se que toda injusticia es una bomba de tiempo que estallará con el tiempo en manos de aquel criminal que la haya perpetuado.

Y aunque a veces nos gusta hacer justicia por mano propia o en otras ocasiones nos dejarnos infectar por aquellas personas que nos quieren hacer daño y por ende promovemos sus actos al irradiar en nuestros entornos esos sus sentimientos adversos, lo cierto es que estamos llamados a tener paciencia y crecer, demostrándoles a quienes nos quieren provocar alguna lección que son ellos los que se hacen más daño, al dejar nacer y brotar desde sí mismos ese tipo de sentimientos.

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 30:11, “porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está en el cielo, para que digas: ¿quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos?”

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                        COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!