Cuando ocurren hechos que consideramos como altamente negativos y estos nos afligen, regularmente nos juzgamos e incriminamos, lesionándonos aún más, cuando lo que deberíamos es asumir que estamos aprendiendo y que por lo tanto, deberíamos corregir y si es posible enmendar esa equivocación o de lo contrario al auto flagelarnos, probablemente no ganemos nada diferente que sentirnos peor de lo que es necesario para cambiar de actitud. Y es que no se trata de no reconocer la equivocación, como sí de aceptar que esta, no nos deja más que lecciones de crecimiento y que debemos con dicho nuevo conocimiento, asumir los retos que se nos presentarán y que seguramente nos invitarán a no repetirnos más en aquello por lo que hoy estamos padeciendo.

Una perla anónima nos dice, que “no podemos cambiar la actitud de las personas pero podemos elegir entrar o no en su juego”.

Cuentan que cuando el abuelo estaba sentado en el parque observando el comportamiento de diversos transeúntes, vislumbró que en una alejada silla se encontraba una mujer que lloraba desconsoladamente, así que se acercó a ella en la búsqueda de ayudarle, por lo que una vez la escuchó y dejó que ella se desahogara le comentó: – debes entender que cuando uno escoge un comportamiento, elige a las vez sus consecuencias, por lo que ahora simplemente te estas haciendo más consciente de cómo debes actuar y asi mejorar.

En algunos momentos de la vida nos sentimos desafortunados, cuando realmente el día a día nos esta devolviendo un poco de lo que hemos sembrado con nuestros pensamientos, palabras y actos, lo que quiere decir, que más allá de juzgarnos, debemos aprender y asumir esas nuevas lecciones como oportunidades de cambio.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 2:8, “porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don del Creador; no por obras, para que nadie se gloríe”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                        COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!