Hay momentos en nuestras vidas en donde actuamos de una forma tan inconsciente que solo con el paso del tiempo nos damos cuenta de los efectos de nuestros actos y de la necesidad de trasformar algunos de estos comportamientos que incluso nos hacen daño a nosotros mismos. Sin embargo deberíamos asumir la diaria tarea de pensar muy bien las cosas que vamos a decir y mucho más todos aquellos actos que sospechamos podremos ejecutar entendiendo no solo los beneficios que estos dejarán a nuestras vidas, sino también los efectos de estos especialmente en las personas o seres con los cuales coexistimos, ya que probablemente les generaremos a estos algún tipo de daño y lo que es peor aun, este será difícil o imposible de enmendar.

Una perla anónima nos incita a entender que “no hay muerte, hay mudanza”.

Cuentan que cuando la madre quiso enseñarle a su hijo de diez años que no estaba bien que maltratara a la chica que les servía y que con amor les hacia el almuerzo, diciéndole que eso que ella le daba, no le gustaba, esta agarró el plato y lo tiró al suelo. El niño se asusto y vio como ese plato se había roto. Así que ante el temor que en él observo, la madre le dijo: – ya ves que se rompió, no hay comida, entonces ahora pídele a ella perdón y al plato por no querer comer, e intenta tomar los trozos y reparar el plato y el daño que les estas generando a quienes bien te atienden. Asi que debes entender que ya no se puede unir aquel plato y por lo tanto nada podrá ser como antes. Y concluyó la madre: – así que aspiro asumas el pedir disculpas atendiendo que ya no remedias todos los daños generados y por ende debes evitar acometer esas infracciones.

Y aunque nos pueda parecer una compleja forma de demostrarle a un menor que esta actuando mal, hay ocasiones en donde este tipo de ejemplos nos sirven para que quienes no valoran lo que la vida les otorga, tengan que hacer un alto en el camino y reflexionar no solo en sus errores sino en los efectos irreversibles de estos y la necesidad de no volverlos a cometer.

El Texto de Textos nos revela en I de Juan 1:5, “este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: El Creador es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con Él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                        COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!