En pleno siglo XXI en donde los adelantos tecnológicos a diario nos sorprenden y en épocas para las que se habla de toda una revolución tecnológica, es normal que algunas personas sean excepticas al respecto de todos los nuevos acontecimientos y la forma como se presentan, cuando realmente deberíamos comprender, que algunos de esos inventos aunque pueden utilizarce de manera benéfica para nuestra especie, regularmente la humanidad ha demostrado que prefiere darles un mal uso a estos y por ello, en algunos casos los resultados catastróficos de esa mala utilización. Lo importante sin embargo es buscar acuerdos que logren que a cada nuevo invento le demos el uso adecuado, pensando siempre tanto en el bienestar general como en la armonía entre nuestras interacciones.

Una perla anónima nos invita a comprender que, “lo más importante no es lo que sabemos, sino lo que hacemos con lo que sabemos”.

Cuentan que cuando le preguntaron a aun grupo de personas que se autonombraban como tecno optimistas al respecto del futuro que gracias a los adelantos tecnológicos esperaban para las nuevas generaciones, estas dijeron: – hay quienes suponen un enorme desempleo como producto de la llegada de robots y todo tipo de tecnologías, que requerirán el apoyo de muy pocos humanos reamplazando esas labores, pero se olvidan que naceran a la vez nuevas opciones que incluso hoy nos queda difícil de imaginar. Pero con todo y ello debido al consumo virtual y otro tipo de posibilidades es muy probable que recibamos un salario global compensatorio por el solo hecho de hacer uso de estas tecnologías.

Y aunque el debate es amplio al respecto de los efectos que los adelantos tecnológicos tendrán en nuestras comunidades y directamente en los seres humanos, lo cierto es que más allá de especular al respecto de las bondades de dichos adelantos o los perjuicios que nos acarrearán, debemos lograr con estos, unas vidas más armónicas, fraternales, serviciales y productivas para el favorecimiento de nuestros seres interiores.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 5:4, “he aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                            COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!