Parece un poco complejo de entender que a nuestro alrededor a millones de bacterias que se encuentran especialmente en el aire y que están allí, prestas a ingresar a nuestros cuerpos y en algunos casos a generarnos verdaderas enfermedades, lo que implica que debemos tener mucho cuidado no solo con nuestros espacios más intimos sino también con la forma como les aseamos, ya que podríamos estar consolidando en algunos de nuestros entornos verdaderos cultivos de dichos micro organismos sin darnos cuenta. Se trata entonces no solo de asear muy bien estos espacios sino también de retroalimentarnos con diversos nutrientes y productos que contengan en sí mismos, los anticuerpos becesarios asi como todo lo que potencialice nuestro sistema inmunológico, no solo para evitar que estas bacterias ingresen a nuestro ser sino que además, que si estas entran podamos combatirlas rápidamente manteniendo asi la armonía de nuestro cuerpo.

Una perla anónima nos dice: “un espacio limpio es reflejo de quien lo usa, no tanto de quien lo limpia”.

Cuentan que en temas de limpieza hay quienes prefieren colocar la esponja con que limpian su cocina después de usarla durante un minuto, en el microondas, antes incluso de volver a usarla, esperando que con ese calor se logren matar las miles de bacterias que allí se posan y que han llevado a afirmar a expertos cocineros que esas esponjas o trapos de cocina contienen hasta doscientas veces más micro organismos que la taza de un inodoro, ya que acumulan según estos, hasta diez millones de bacterias por pulgada cuadrada, aún cuando parezca a nuestra vista que estas se encuentran limpias.

Así que quienes usan esa esponja para el mesón y sus lava platos suponiendo con ello que están mejorando la asepsia de su cocina, deberían replantear esta costumbre, debido a que no tenemos la capacidad de observar esas pequeñas bacterias que sin embargo, están allí esperando volver a alimentarse de algunos de esos desechos y asi incluso poder reproducirse.

El Texto de Textos nos revela en Miqueas 6:8, “oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide el Creador de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Creador”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!