Regularmente hablamos de coherencia para hacer eferencia a algo o alguien que nos resulta lógico y por lo tanto, consecuente al respecto de sus palabras, pensamientos y acciones, lo que a su vez también nos denota todo un antecedente positivo para referenciarnos a ese ser humano. Y aunque puede ser un término bastante subjetivo, lo cierto es que lo usamos continuamente para avalar a aquellas personas que se comportan de formas que aportan al bienestar general y que respetan no solo las normas de convivencia o éticas sino a las mismas leyes. Lo ideal sin embargo siempre es el no esperar que sean otras personas las que califiquen o no nuestra coherencia, sabiendo que podemos nosotros mismos asumir el auto liderazgo para que nuestros pensamientos, palabras, acciones e incluso omisiones sean coherentes a nuestro sentido de vida.

Una perla anónima nos comenta que, “la creatividad es ver lo que todo el mundo ha visto y pensar en lo que nadie había pensado”.

Cuentan que en una cotidianidad una empresa de productos vegetarianos invitó a un grupo de expertos vendedores a sus instalaciones, en la búsqueda de contratar algunos de estos para su nueva línea de desayunos sanos. Así que en ese propósito organizó un desayuno de trabajo en donde los entrevistarían a todos. Por lo que a medida que estos llegaban, se les ofrecía un muy buen desayuno, con muchos productos, la mayoría con altos contenidos de grasas, colesterol, colorantes y realmente no muy sanos. Y solo unos cuantos productos de aquel bufé eran saludables, con la intención de reconocer cuales de dichos especialistas podrian convertirse en sus expertos vendedores. Así que al final solo cuatro fueron contratados sin necesidad de entrevista, ya que estos fueron los que desayunaron exclusivamente con los productos sanos de dicha empresa.

Desafortunadamente en la vida queremos predicar al respecto de algo, sin siquiera sentir dicho discurso y por lo tanto, sin tener la capacidad de vivirlo y convertirlo en acciones. Bien se afirma que la mejor forma de enseñar, es con nuestro ejemplo, por lo que más allá de desgastarnos con discursos sin sentido, debemos buscar la consecuencia en nuestros actos.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 4:1, “¿de dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?”

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!