Para gozar de una buena autoestima se dice que necesitamos estar contentos o satisfechos con nosotros mismos, lo que se traduce en creer que merecemos del disfrutar de las cosas buenas que nos ofrece el solo hecho de sabernos vivos. Y es que no podemos obviar que en aquello en lo que más centramos nuestra atención, es en lo que tiende a hacerse cada vez más prioritarias nuestras búsquedas. Lo que implica intentar siempre pensar en positivo especialmente al respecto de nosotros mismos. Por ello debemos fijar nuestra mirada en todas aquellas cualidades propias y en la forma como estas nos benefician, intentando día a día que estas se potencialicen convirtiéndolas en virtudes. Lo que no quiere decir dejar de reconocer nuestros defectos, más esa búsqueda diaria implica, el evitar compararnos con los demás, ya que con ello solo logramos el llenarnos de envidias o en algunos casos hasta sentirnos más que otros, por el solo hecho de poder degustar de aquello que probablemente consideramos estos no alcanzaran.

Una perla anónima nos dice que “las tortugas saben más acerca del camino que las liebres”.

Cuentan que cuando la abuela observó como su nieta se dejaba maltratar del marido con palabras descalificadoras y además que este, se dedicaba a coquetearle a otras mujeres, incluso delante de ella, espero que tuvieran la oportunidad de estar a solas y ya allí le dijo: – cuidado con lo que toleras, ya que de esa manera le estas enseñando a la gente como tratarte.

Y es que desafortunadamente no nos damos cuenta que si permitimos que los demás nos maltraten e incluso que denoten poco respeto por nosotros, estamos simplemente dándonos menos valor del que merecemos, lo que implica que no podemos pedirle a los demás de aquello que no nos estamos dando siquiera nosotros mismos.

El Texto de Textos nos revela en II de Corintios 5:17, “de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!