Al respecto del estrés se asegura que es un sentimiento de tensión física o emocional, el cual puede provenir de cualquier situación o pensamiento, de esos que lo hacen sentir a uno frustrado, furioso o nervioso. Pero más allá de definiciones debemos comprender que el estrés es la reacción de nuestro cuerpo a un desafío o demanda, lo que hace necesario que aprendamos a manejarlo o de lo contrario resultará complicado y hasta confuso toda esa gama de reacciones que emite nuestro cuerpo y que han llevado a los expertos a hablarnos de estrés agudo o episódico y de estrés crónico. Y es que esas alarmas emitidas y que convertimos en sobrecargas de estrés, se denotan más cuando sufrimos de ansiedad o ataques de pánico, cuando se nos desequilibra la presión y nos vemos más irritables o melancólicos. Y aunque los síntomas físicos son tan variados y pueden ir desde problemas estomacales, dolores de cabeza, dolores de pecho o hasta reacciones alérgicas, lo importante es comprender que esos llamados de atención ameritan que cambiemos nuestros hábitos y prioricemos la vida por encima de otras búsquedas.

Una perla anónima nos reitera, “no es que pierda la magia, lo que pasa es que se descubre el truco”.

Cuentan que cuando el médico legista escribió en el acta de defunción que aquella persona había muerto por estrés laboral, todos se impactaron. Pero a los pocos días dicho papel se guardó y en dicha empresa no solo fue reemplazado aquel ser, sino olvidado, tanto que su jefe no solo no lo extraño sino que empezó a alardear de las virtudes del nuevo empleado y desde entonces pocas veces fue siquiera mentado el difunto, por sus ex compañeros. Quizá por eso su familia fue la única a la que le dolió dicho dictamen, ya que a pesar del tiempo, el dolor, el vacío, el llanto y la soledad debían recordarlo por lo mejor que les dio y seguir siempre allí, sintiéndolo como parte activa de la misma.

Y aunque no estamos descalificando la realidad laboral del mundo, si estamos motivando esta reflexión para que comprendamos que en el trabajo regularmente somos uno más, mientras que en la casa somos únicos y de allí la importancia de fortalecer un hogar, una familia atendiendo a esta como nuestra mayor prioridad.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 66:10, “porque tú nos probaste, oh Creador; nos ensayaste como se afina la plata”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                             COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!