Hay quienes aseguran que aquello en lo que más enfatizamos a diario es producto de aquello en lo que nos hemos concentrado mucho más, por lo tanto si estamos llenos de miedos, es porque probablemente estamos priorizando información noticiosa amarillista de esa que hace que percibamos el mundo cargado de riesgos para nosotros y nuestros seres queridos. Visión que si atendemos, nos esta invitando a colocar nuestros sentidos en función de todo aquello que sea sano, servicial, fraternal y digno de ser experimentado, logrando con esa propuesta que esos entornos positivos y armónicos sean los que contagien nuestras búsquedas y reflexiones cotidianas.

Una perla anónima expresa: “tu herida posiblemente no es culpa tuya, pero tu sanación si es tu responsabilidad”.

Cuentan que cuando el predicador le preguntó a la asamblea, ¿si se sentían corderos o cabritos?, les contra argumentó también al respecto de esa pregunta gracias a las siguientes reflexiones: – el cordero es sumiso, el cabrito orgulloso, desobediente y hasta agresivo. El cordero es limpio, el cabrito come hasta basura. El cordero es obediente, el cabrito mal humorado y hasta agresivo. El cordero se deja pastorear y come pasto limpio, el cabrito es libertino. Por ello concluyó el predicador: – los corderos buscan la santidad y a ellos son los que debemos emular.

Y aunque se dice que todas las comparaciones son odiosas, se ha venido estudiando al respecto de: qué animales y entornos nos enseñaron más y les aprendimos en nuestro diario devenir, con lo cual se ha llegado a la conclusión que aunque parece que terminamos siendo imitadores de una buena cantidad de depredadores, hay otras especies que tienen muchas más cosas importantes para enseñarnos a partir de ahora.

El Texto de Textos nos revela en Jeremías 32:27, “he aquí que yo soy el Creador, Señor de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?”

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!