Aprender a no darle la importancia que no tienen algunos comentarios o por lo menos a darles el valor justo visionando incluso estos como recomendaciones para dejar de asumirlas como criticas, es algo indispensable para que desde esa mirada no solo no nos dejemos afectar en nuestras emociones sino incluso infectar nuestra estima. Y esa perspectiva hace parte de las cosas que debemos asumir en el día a día en pro de nuestro crecimiento o de lo contrario, tendríamos, que debido a cada comentario desafortunado, estar prestos a buscar sanar las heridas que nosotros mismos nos hacemos o dejamos que esos terceros nos hagan. Y aunque no es fácil el asimilar algunas de esas palabras incluso satíricas que otras personas nos lanzan, si podemos comprender que aunque estas nos afecten temporalmente no nos pueden infectar definitivamente.

Una perla anónima nos dice: “si no das no pidas, si no sumas no restes, si no apoyas no critiques, si no preguntas, no supongas, ni siquiera hables lo que no sabes y tampoco exijas”.

Cuentan que cuando el deportista regresó a casa luego de no haber obtenido ninguna medalla, con todo y los esfuerzos y entrenamientos para ello, algunos vecinos quisieron burlársele, por lo que este les contestó a sus sátiras, diciéndoles: – contrario de lo que piensan, me auto felicito porque a pesar de todas las cosas que me pasan y no lograr mis anhelos, aún le hecho ganas a todo, aún me divierto, sonrío y olvido. Y es que tras cada competencia aprendo que de eso se trata, de brillar más incluso a través del alma rota para que otros disfruten de esa, nuestra luz interior.

No siempre se logran nuestras expectativas pero siempre crecemos y aprendemos si así nos lo permitimos, por ello lo ideal es seguir adelante, no desfallecer e incluso cuando nos sintamos derrotados seguir valorando nuestros esfuerzos y disfrutando ese proceso que algún día nos llevará a la deseada meta.

El Texto de Textos nos revela en I de Pedro 3:15, “estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!