Se cree que en sus diarias palpitaciones nuestro corazón nos expresa  través de su diario latir el mismo ritmo del universo y por lo tanto una armonía que debemos tener para con nuestras vidas. Razón de peso para escucharle más, especialmente en aquellos momentos en donde el acelere cotidiano lo convertimos en estrés o en depresiones, todo porque no se cumplen nuestros impacientes anhelos que disfrazamos luego de resentimientos y con los cuales cobijamos las existencias de nuestros seres más queridos. Y es que el día a día realmente nos invita es a compartir y con ello, a que le ofrezcamos a nuestros seres más cercanos todo lo mejor de nosotros. Sí todo aquello que fluye por nuestro ser y que a nuestro corazón atraviesa y que debe lógicamente debería ser solo fraternidad, servicio y el anhelo que nuestro mundo mantenga esa armonía que hace palpitar al mismo universo.

Una perla de Quino nos dice que, “la vida no debería echarlo a uno de la niñez, sin antes conseguirle un buen puesto en la juventud”.

Cuentan que en una cotidianidad un fanático lector del cuento La Tierra de Oz le recordaba a quienes le criticaban que en dicha historia el protagonista, que para algunos estaba lleno de payasadas, en medio de ese estilo de ser diferente, se presentaba más bien como un ser irremediablemente bondadoso e irreprimible a quien el joven príncipe describe de forma singular asegurando que “su corazón es bondadoso y amable lo cual es mucho mejor que ser sabio”.

Belle metáfora que nos invita a cuestionarnos al respecto de qué es lo que realmente deseamos para nuestras existencias, especialmente cuando en el día a día parece que deseáramos acumular bienes sin sentido o en el otro extremo, una serie de saberes y conocimientos que incluso no son útiles para nuestras comunidades, con lo cual vale la pena revisar además nuestro corazón y lo que a través de él le aportamos a nuestros próximos.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 141:3, “pon guarda a mi boca, oh Creador; guarda la puerta de mis labios”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!