Cuando se revisan algunas estadísticas sociales, todo pareciera indicar que mantener relaciones de pareja armónicas y estables no es la tarea más sencilla a emprender, incluso quizá por ello se podría decir que aunque sigue siendo un propósito universal el de constituir una familia, no es uno de los mayores logros a ostentar socialmente, entre otras cosas porque esas mismas estadísticas nos demuestran que los resultados a corto y mediano plazo, son nefastos en nuestras comunidades. Razón más que de peso para no dejarnos guiar por esas cifras y más bien asumir el reto de demostrarnos a nosotros y a la misma sociedad, que no hay empresa más importante a emprender que construir una familia y tarea más trascendente y loable que la de criar a unos hijos.

Una perla anónima nos recuerda que “la caridad debe ser anónima o de lo contrario es vanidad”.

Cuentan que en una cotidianidad cuando la recién casada pareja visitó la casa de sus abuelos que llevaban ya cincuenta años de casados, quisieron recibir algún consejo de ellos, que les sirviera para sus días futuros, por lo que estos les dijeron: – el amor no se manifiesta tanto en ese deseo de acostarse con el otro ser tras la búsqueda de placer momentáneo, como sí en el deseo de dormir eternamente junto a alguien, por ello no olviden que la pareja perfecta no es la que nunca tiene problemas sino la que a pesar de los obstáculos siempre quieren estar juntos.

Regularmente nos olvidamos que lo más importante en una relación es trabajar unidos para concretar una armonía, lo que significa mucho dialogo en pro de alcanzar cada vez nuevos y mejores acuerdos, de esos que ayuden individual y colectivamente a aminorar los efectos de una serie de complejos hábitos que regularmente nos llevan a no soportarnos ni a nosotros mismos.

El Texto de Textos nos revela en II de Timoteo 2:15, “procura con diligencia presentarte al Creador aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!