Es bien sabido que una de las mejores formulas para mantener una relación armónica tiene que ver con el dialogo, lo que implica no solo tomarnos a diario el tiempo suficiente para expresar nuestras reflexiones y escucharnos mutuamente, sino también el encontrar el lugar adecuado y el momento oportuno para ello, tarea, que parece un poco difícil en comunidades que priorizan regularmente la televisión y la programación que en ella se emite y que hacen de este cajón mágico y otra serie de distractores y aficiones las prioridades de nuestro día a día. Y aunque este tipo de enfoques pueden ser o hasta parecer sanos comparado con otro tipo de costumbres, en el fondo son altamente dañinas si es que por ejemplo nos alejan de esa posibilidad conjunta de hablar y escuchar no solo a nuestros seres más cercanos sino a todos nuestros próximos.

Una perla anónima nos dice que, “el problema no esta en lo que nos decepciona, sino en el tamaño de nuestras expectativas”.

Cuentan que en una cotidianidad la terapeuta escuchó durante casi un mes a su paciente, por lo que después de dicho tiempo, sus familiares se aterraron de cómo ella mejoraba, por lo que algunos miembros de su familia le preguntaron en que consistía el tratamiento, ya que ellos sabían que no le había medicado la profesional nada químico a ella. A lo que la paciente dijo: – el mejor tratamiento es que pude hablar con alguien y ser escuchada. Lo que me llevo a entender que lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, se convierte incluso en insomnio, en nudos en la garganta, en nostalgias, en miedos, en tristezas y dudas, y es que lo que no decimos incluso puede hasta matarnos.

Bien se dice que la palabra adicción en su etimología nos puede llevar a entender que se perdió la capacidad de habla con nuestros seres cercanos y por ello recurrimos a un distractor que nos de un nuevo sentido de vida, logrando con ello entregarle nuestra voluntad plenamente a esa distorsión que poco a poco dominará nuestro ser dejándonos sin habla incluso con nosotros mismos.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 19:19, “el de grande ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!