No es fácil el escuchar que se nos critique y menos cuando estas vienen de personas de las que solo esperamos palabras fraternales. Sin embargo y más allá de percibir estas como tal, si es importante que tengamos en cuenta que deberíamos asumir lo que se nos dice como recomendaciones de crecimiento, permitiéndonos con ello crecer como personas y no, el quedarnos con el comentario sin hacerle la respectiva revisión y por lo tanto ajuste para nuestras coexistencias. Seguir dejando que algunos comentarios nos lastimen es no haber adquirido la suficiente madurez incluso para comprender que quien lanzó esas palabras probablemente no quería herirnos sino simplemente expresar un sentimiento que aunque podía guardarse no lo hizo, así que si algo nos afecta momentáneamente no nos debe infectar permanentemente.

Una perla anónima nos reitera que “regularmente sufrimos no tanto por las desgracias que llegan de afuera como si por las propias culpas que vestidas de sufrimientos convertimos en pesadillas interiores”.

Cuentan que cuando la amiga que estaba un poco obesa visitó a su médica de confianza con la cual tenían una relación fraternal ya hace muchos años, para decirle que tenia un dolor de espalda que no soportaba, la especialista le recomendó bajar de peso y hacer una dieta especial para disminuir su barriga. Por lo que esta se molestó mucho, tanto que rompió no solo la relación como paciente sino de amistad. Pero cuando otro galeno la puso a dieta y la hizo rebajar quitándole con ello la lumbalgia que padecía, regresó a donde su amiga y doctora a disculparse y a la vez a agradecerle por su sinceridad.

S dice que la verdad duele, lo que nos invita a decir esta de una forma más adornada, pero a la vez a aprender a escuchar lo que nos dicen nuestros amigos y próximos, de tal forma que en vez de asumir una postura defensiva, tengamos una más proactiva que nos permita crecer, al reconocer además de nuestras faltas aquellos aspectos en que debemos mejorar.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 27:5, “mejor es reprensión manifiesta, que amor oculto”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!