Y como el concepto de tiempo, espacio y por ende distancia es relativo, además de ser tan solo otra percepción humana, vale la pena que comprendamos que somos nosotros los que colocamos a algunas personas a mayor distancia de las que están, lo que no quiere decir que nuestro extenso mundo no tenga espacios que para recorrerlos necesitamos de varios días, sino simplemente que no queremos comprender y menos hoy cuando las nuevas tecnologías posibilitan están visiones, que la cercanía o lejanía con respecto a algo o alguien esta más en nuestros imaginarios que en la realidad, por lo que tristemente cada vez más nos recreamos en limites y fronteras para nuestros territorios provocando así inequidad e indiferencias en nuestros corazones.

Una perla anónima nos dice que, “las palabras bonitas levantan el ánimo, asi que no dudes en decirlas”.

Cuentan que en una cotidianidad la socióloga le expresó a sus estudiantes: – vivimos en un mundo tan pero tan aparentemente grande, que todo lo percibimos como si estuviéramos a enormes distancias, por ello en algunas latitudes de este mundo, la educación no llega donde debe llegar, la comida escasea donde incluso se debería sembrar, la salud se tira por la borda y al fondo del mar o la enviamos al viento, y es tal nuestra desproporción que las viviendas se convierten en jaulas en donde perdemos la posibilidad de vernos como próximos, lo que hace que este planeta sea tan pero tan extenso que hasta la equidad y la justicia no alcanza para todos.

Metáfora que nos debería servir para comprender que en ocasiones estamos dejando que las erradas percepciones egocéntricas nos contaminen y quizá por ello nos distanciamos hasta de nosotros mismos, cuando la misma Creación nos invita es a acercarnos, a hacernos próximos, a integrarnos.

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 5:29, “!!quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!”

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!