Regularmente las personas insisten en la importancia de trascender en esta vida y para ello se someten al paso del tiempo. Lo que hace que algunos anhelen perpetuarse a través de un nombre o unas obras y aunque ello puede entenderse como una metáfora espacial, el concepto de ocuparnos del más allá o de escalar, significa en su forma más el regular o pasar de un ámbito a otro, atravesando el límite que nos separa. Desde esa mirada la idea de trascender esta vinculada a aquello que está más allá del mundo natural por lo cual lo trascendente está asociado a lo inmortal y a lo esencial. Así las cosas esa busqueda de trascender, de sobresalir, de alcanzar de una forma u otra algo que está fuera de los límites que impone el cuerpo parece ser otra de las razones poderosas que le a sentido a nuestras existencias.

Una perla de George Sand nos dice, “no ames a una persona a la que no admires, el amor si veneración solo es amistad”.

Cuentan que cuando el predicador notó cómo algunos de sus próximos no cumplían con la tarea semanal de leer el Texto de Textos les comentó: – cómo nos cuesta comprender que se nos regaló un sobre sellado que tiene siete sellos invisibles y que este, es no solo el mejor regalo que podemos recibir, sino todo un manual de vida que nos permite acceder al premio mayor de la vida eterna. Pero sin embargo la mayoría de personas o no lo quieren abrir o solo abren algunos sellos, todo por distraerse con otros suvenires efímeros que a través de la dimensión de nuestros deseos nos incitan a creer que estos son mucho más atractivos y valiosos.

Desafortunadamente nos cuesta entender que nuestra verdadera trascendencia comienza aquí y ahora con nuestras actitudes fraternales y bondadosas las cuales provocan una armonía entre todas nuestras interacciones, lo que debería convertirse en el principal propósito de nuestras coexistencias.

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 4:16, “acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                             COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!