Vale la pena revisarnos a fondo para darnos cuenta del tipo de expresiones que más usamos para referirnos a los demás, a algunas situaciones e incluso a nosotros mismos, por lo que desde dicha perspectiva debemos intentar a diario retroalimentar nuestras vidas con expresiones que nos generen todo tipo de motivaciones y a la vez llenarles a esos otros seres con los cuales convivimos con esas mismas intenciones. Dejar por el contrario que seamos contagiados de todo tipo de palabras soeces, descalificadoras y sin sentido, es lo que hace que nuestras relaciones se llenen de conflictos y por ende que estos, en vez de ser generadores de nuevos acuerdos para coexistir armónicamente, se magnifiquen.

Una perla anónima nos dice que, “para llevarnos bien, no necesitamos las mismas ideas sino un mismo respeto”.

Cuentan que cuando la pareja estaba en una de esas crisis, que suponían normales pese a que ya habian  trascurrido varios años de su matrimonio, la sabia abuela les invitó a una cena y allí les recomendó: – cuídense de discutir frente a sus hijos, cuídense más de perder ese romanticismo que fue tan importante cuando se conocieron, cuídense de darle más importancia de la que tienen a esos conflictos con familiares o amigos en donde además se involucra la relación de pareja, lo ideal es usar cada vez más el dialogo y hacerlo en todo momento y para toda situación, pero sobre todo la clave es cuidarse de mantener al Creador como prioridad en dicho hogar.

No parece normal que en el día a día nos ocupemos de enfatizar cada vez más en el dialogo no solo para trasformar nuestros conflictos sino para acercarnos más, ya que a través de sanas y bondadosas palabras es que realimentamos no solo nuestras relaciones sino sobre todo nuestros corazones.

El Texto de Textos nos revela en Juan 13:7, “lo que yo hago, tu no lo comprendes ahora, más lo entenderás después”. 

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!