Extrañamente algunos dones que consideramos como dados por el mismo Creador nos incentivan a sentirnos superiores que los demás, lo que ya de por sí es un error. En realidad debemos comprender que incluso algunos atributos siendo muy preciados y hasta envidiados por otros, no son más que oportunidades de acercarnos más a los demás y servirles. Así las cosas, lo ideal siempre será el no dejarnos dominar por esas costumbres prepotentes que incluso nos llevan a humillar inconscientemente a otros, cuando entre más arriba nos sintamos o más importantes nos consideremos, más responsabilidades de guiar a quienes son menos favorecidos tenemos. Asi que no hay razones para presumir sino tareas para asumir.

Una perla anónima nos recuerda que “una buena norma de vida es corregir en privado y felicitar en público”.

Cuentan que cuando la presumida chica llegó a casa de su abuela paterna que vivía en un lugar muy humilde y allí no quiso siquiera recibir un jugo, pues dejaba entrever que le daba asco, esta le dijo: – lo primero que debes hacer cuando regreses aquí es liberarte de tu ego, de ese que te hace sentir ofendida por todo y por nada, debes liberarte de esa necesidad de sentirte superior incluso que te quiere hacer ganar porque si, además liberarte de la necesidad de tener la razón, de querer tener más, de buscar la fama o todo tipo de presunción, sí, debes liberarte de la necesidad de identificarte con lo que ni siquiera son tus logros.

Desafortunadamente algunos comportamientos incluso muy promocionados, nos incentivan nuestros egos, al punto que en las campañas de publicidad nos proyectan la imagen de sentirnos más bellos debido al uso de ciertas prendas u objetos, por lo que más que dejarnos guiar por ese orgullo inconsciente debemos trabajar por hacernos conscientes de nuestras inconciencias.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 1:22, “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                             COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!