A cada instante nuestro ser esta haciendo parte de una serie innumerable de interacciones, muchas de las cuales ni siquiera percibimos y otras, aunque aparentemente nos percatamos de ellas, no las apreciamos realmente, todo, porque enfocamos nuestro sistema sensorial en algunos temas, objetos o incluso distractores que disfrazamos de aficiones y hasta adicciones más que en otros. Y aunque estos motivan nuestros seres también pueden estarnos aislando de los aprendizajes y aportes que se dan en cada una de nuestras relaciones. Bien nos invitan algunas personas a vivir cada momento, cada aquí y cada ahora, a degustar de todo y de todos y especialmente de la vida y todo lo que ella significa.

Una perla de Blaise Pascal nos reitera que “el corazón tiene razones que la razón no entiende”.

Cuentan que cuando el inquieto joven le reclamó a su abuela del por qué lo llevaba a caminar en exceso y además le pedía que en el recorrido disfrutara de todo lo que le ofrecía el paisaje, llego un momento que este molesto no quiso caminar, por lo que la abuela le recordó que, “mirando atrás nos debemos llenar de gratitud, al mirar hacia delante nos debemos llenar de visión y esperanza, al mirar a nuestros lados nos debemos llenar de fuerza y tranquilidad e incluso de lo que nos aporten esos seres que van compartiendo nuestros pasos y, al mirar a nuestro alrededor nos llenamos de la paz de sabernos caminando y mirando hacia arriba para llenarnos de confianza.

En ocasiones nos dejamos meter tanto en los distractores, deseos, distorsiones e incluso vagos recuerdos que nos atormentan, que perdemos la posibilidad de disfrutar del paso a paso que la vida nos ofrece, de los paisajes que nos acompañan a cada instante y sobre todo; de los aportes que nos están haciendo las personas con las cuales cohabitamos.

El Texto de Textos nos revela en Eclesiastés 12:1, “acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento; antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                             COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!