Y aunque el término correcto que quizá deberíamos usar para esta reflexión se encamina más en saber en quién confiamos, no podemos negar que regularmente nos generan más confianza, seguridad, certeza y propósitos de vida, algunos objetos que como el dinero, nos proyectan un extraño tipo de certidumbre. Y es que aunque esperamos que algunas personas o incluso nuestras comunidades sean capaces de actuar conforme a lo que consideramos deber ser en una determinada situación, ello nos denota que dicha confianza se vera más o menos reforzada en función de las acciones que esperamos de esos otros seres, por lo cual, se entiende la confianza como una especie de hipótesis al respecto de la conducta que esperamos de los otros. Quizá por ello nos resulta mas fácil el confiar en objetos o en el dinero, que en los próximos con los cuales convivimos.

Una perla muy tecnológica nos dice: “siempre abro los WhatsApp y contesto mentalmente luego se me olvida contestar de verdad”.

Cuentan que en una cotidianidad el predicador le decía a sus escuchas: – imagínense que la vida es como un viaje en avión en donde ustedes han comprado un tiquete con su destino final, la salvación, por lo tanto aunque en el viaje se presenten turbulencias ustedes deben estar tranquilos, convencidos que nuestro piloto, el Creador, nos llevará al buen destino al que anhelamos llegar y por eso simplemente tenemos que confiar en él y su pericia.

Desafortunadamente la confianza en todos los campos de nuestra existencia parece algo verdaderamente difícil de cultivar y más de mantener, incluso en las relaciones de pareja, esta se rompe por detalles, así se haya intentado incrementar por mucho tiempo. Bajo esa lógica es necesario confiar especialmente en la vida y todos los maravillosos aprendizajes que nos presenta a diario, si se lo permitimos.

El Texto de Textos nos revela en Tito 1:15, “todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!