Estamos en medio de algunas comunidades que nos enseñan a vivir en los excesos y por ello no es gratuito que ciertas personas les parezca una opción la obesidad. Incluso en ese mismo campo de los extremos, quienes tienen tenencias se muestran como privilegiados sin darse cuenta que podrían vislumbrarse como egoístas que teniendo esos recursos y hasta viendo algunos como desperdicios no los comparten cuando tal vez con ello podrían alimentar a miles de seres humanos que se encuentran en el otro extremo de la escases y la desnutrición. Y aunque no se trata de criticar al que tiene, si vale la pena que desde lo individual nos repensemos como seres que más allá de poseer algo, estamos llamados solo a ejercer una mayordomía sobre esos bienes, la cual a su vez nos invita a compartir esta en pro del bienestar general, que es el espacio en donde regularmente se mantiene nuestro propio bienestar.

Una perla anónima nos comenta: “si fallaste, aléjate del pecado, no de tu Creador”.

Cuentan que cuando el jardinero quiso enseñarle a su hija de su oficio, le pidió que inicialmente regara todas las mañanas las plantas y que él luego revisaría este riego y que así poco a poco le enseñaría nuevas cosas al respecto de ese arte natural. Sin embargo pasado ya un mes, la niña solo recibía la instrucción de regar las plantas, así que le reclamó al padre, quien la llevó a una planta que estaba ya muerta y le dijo: – no le has colocado la suficiente atención a tu primera labor ya que se te murió una planta de tanta agua que le diste, por lo que debes comprender que dar de más aunque te parezca bueno, no siempre es lo correcto.

Y es que para dar también se requiere encontrar un equilibrio, por lo que si entendiéramos lo que significa la armonía universal, evitaríamos tantos excesos que nos sofocan e incluso asumiríamos el reto de aprender de ambos contextos para poder encontrar ese estado proporcional en donde funciona a la perfección nuestra naturaleza.

El Texto de Textos nos revela en Juan 5:28, “no os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                             COTIDIANIDADES…                                                                                    ¡nos trasformaremos!