El concepto de depredación nos habla de un saqueo violento, de esos que genera destrozos sobre nuestra naturaleza, quizá por ello a nuestra especie humana no le parece que ejerzamos actos como predadores y por el contrario, hay quienes suponen que el uso que se le da a los recursos naturales es el normal y por ello no hacen nada para cambiar una serie de pequeños hábitos que sumados a los de millones de seres humanos están haciendo que el planeta nos muestre un complejo futuro a muy corto plazo. Y aunque hay quienes no entienden esta visión e incluso la descalifican como apocalíptica y fanática, lo cierto es que debemos hacer un alto individual que vaya mucho más allá de reflexiones y reclamos y, nos demos cuenta que si continuamos con esta serie de abusos incluso con otras especies a las que les deberíamos dar más bien nuestro cuidado, no solo estamos depredando el mundo sino a la vez aniquilándonos a nosotros mismos.

Una perla anónima nos induce: “una flor no compite con otra flor que esta a su lado, simplemente florece”.

Cuentan que en una reunión de la asociación de leñadores, un ex integrante llegó para invitarles que revisaran algunos aspectos de su oficio y plantearan ciertos cambios, no solo como labor económica sino en la manera como se venían históricamente depredando los bosques, por lo que ante la molestia de algunos de ellos que incluso tomaron su hacha para agredirlo, este les dijo: – y es que no solo el bosque se achica cada vez más, sino sus mentes ya que ustedes leñadores creen erradamente que esa hacha con mango de madera, seguirá siendo su única alternativa de vida cuando esa misma actividad va acabando lentamente con nuestras fuerzas y vidas.

Y es que en un mundo en donde cada vez hay menos recursos naturales no es tan necesaria el uso de la madera, ni de la leña para algunas de nuestras cotidianas actividades. Ya que hay otros materiales que denotan que esos árboles, dan algo más importante que esa madera, como es aportar para que el aire que traspiramos no se contamine, así que esta y otras actividades deberían ser por lo tanto replanteadas.

El Texto de Textos nos revela en Amos 5.8, “buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; El Creador es”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                    ¡nos trasformaremos!