Cuando se selecciona algo se busca regularmente escoger o lo mejor de acuerdo a unas características o incluso lo peor teniendo en cuenta lo que quien decide dicho proceso desea. Sin embargo, regularmente ese tipo de visiones selectivas en donde varias personas concurren para lograr acuerdos con respecto a, quiénes pueden hacer parte de su grupo o no, tienen una serie de sesgos que aunque nos puedan parecer naturales no lo son, así consideremos que el mismo orden natural nos proyecta ese modelo selectivo. Lo cierto es que nos debemos sentir parte y no aparte a través de dichos mecanismos que regularmente hacen que algunas personas se consideren estar mejor que otras, por algunos aspectos en donde incluso la suerte incide para dicha permeabilidad. Bajo esa mirada ese modelo de exclusividad que regularmente prolifera en nuestras sociedades debe ser revisado para permitirnos comprender que aunque tenemos diferencias y algunas son más visibles que otras, su verdadero propósito es complementarnos.

Una perla anónima nos dice que, “hay quienes no se dan cuenta que al relegar a otros a una condición de inferioridad no por ello esa persona es inferior”. 

Cuentan que en una cotidianidad el jefe indígena le explicó a unos visitantes que le preguntaron al respecto de por qué ellos adoraban al sol, lo siguiente: – más que adorarlo lo respetamos y le agradecemos, además que aprendemos de él por ejemplo que no espera a que llegue el nuevo día y tengamos que suplicarle para que derrame su luz y su calor sobre todos los seres humanos, por lo tanto sentimos como deber el imitarlo y hacer todo el bien que podamos, sin esperar a que se nos implore o agradezca y menos sin clasificar a unos como buenos y a otros como malo, por el contrario, como el sol, debemos darle lo mejor de nosotros a todos y esperar con esas enseñanzas que esos otros también procuren hacer lo mismo.

No podemos negar que existen diferencias entre cada uno de los seres vivos, así en nuestra percepción consideremos que somos iguales en algunos aspectos, pero tampoco podemos dejar de comprender que todas esas diferencias, hacen que por dicha variedad seamos llamados a complementarnos en ese propósito universal de sentirnos útiles y con ello hacer realidad dicha perspectiva que tiene una macro visión de la Creación de integrarnos como partes y no de estar aparte.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 11:9, “y yo os digo: pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                     COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!