Regularmente en temas de paz afirmamos que son los otros los violentos, los agrestes y por ende los que merecen ser casi aniquilados, sin darnos cuenta que aunque puede ser cierto que hay personas que llevan en su propio ser toda una amalgama de conflictos históricos, genéticos y sociales, también lo es, que quienes han logrado superar esos entornos y están en busca de la armonía, tienen la obligación también de aportarles a esos seres, antes que apartarse de ellos. Bajo esa mirada que implica mucha misericordia, deseos de perdonar, pero sobre todo de ayudar a esos otros, debemos comprender que al no hacerlo, estamos dejando que esos seres quizá enfermos, sigan intentando contagiar de sus males a los demás, tanto que podrán algún día convertir sus visiones nefastas en todo una epidemia. Así las cosas debemos promovernos no solo como generadores sino como guías que le aportan a la paz.

Una perla anónima nos dice, “no es tanto el que tiene lo mejor de todo, sino el que hace lo mejor con lo que tiene”.

Cuentan que en una cotidianidad el gestor de paz visitó a una comunidad en donde los niveles de violencia habían alcanzado estándares complejos, por lo que una vez escuchó a algunos de sus lideres con respecto a lo que estaba sucediendo y las excusas que tenían para ellos mismos justificar algunas acciones agrestes para con sus entornos y sus propias existencias, les dijo: – lo primero que deberíamos entender y trabajar a fondo, es que la paz mundial o grupal debe desarrollarse desde la paz interior, de lo contrario podemos esperar muchas cosas pero no lograremos nada.

Es bien sabido que la paz no es solo ausencia de violencia, sino que en el fondo, el concepto general de paz tiene que ver con una manifestación de nuestro ser para hacernos parte, aportar para que las cosas mejoren y para ello se requiere de una especie de compasión humana que nos ayude a guiar a quienes consideramos equivocados y a la vez a impulsar con nuestros ejemplos a esos seres que sin esa perspectiva misericordiosa, quisiéramos agredir generando así más y nueva violencia.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 15:4, “La lengua apacible es árbol de vida; más la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                             COTIDIANIDADES…                                                                                    ¡nos trasformaremos!