Cuando nos permitimos ver las diferentes posibilidades que nos ofrece un texto regularmente descubrimos otras posibilidades, algunas de las cuales incluso pueden partir de la semiótica original de un texto, de su etimología e incluso de los usos que históricamente se le ha dado a este, hasta llegar a contextualizar muy bien la expresión allí planteada, hasta poder recibir de ella la suficiente información como para lograr una verdadera reflexión gracias a todo lo investigado. Se trata en todo caso de reflexionar y comprender que algunas de las cosas que decimos, pensamos y hasta hacemos deben vislumbrarse con mucha más profundidad logrando incluso luego de ese entendimiento trasformaciones interiores que sean útiles para nuestras existencias.

Una perla de Yutang dice: “hay dos maneras de difundir la luz, ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja”.

Cuentan que cuando le preguntaron al creyente lo que significaba en su Texto Sagrado el ungir la cabeza de alguien con aceite, este expresó que era un lenguaje figurado sacado de la costumbre de los pastores de ovejas que le echaban a su rebaño aceite en sus cabezas para entre otras cosas evitar que estas quedasen atrapadas en zarzas debido a su pelaje y así murieran tratando de desenredarse e incluso también ese aceite servía para que las moscas que se posaban en sus fosas nasales y hasta colocaban huevos en ellas no lo hicieran más, y es que el tema es tan complejo que estas ovejas desesperadas se golpean sus cabezas contra rocas provocándose daño, mientras que gracias al aceite estas se espantan.

Hermosa reflexión que nos ayuda a entender el parte el Salmo 23 del Texto de Textos en donde el buen pastor unge la cabeza de su rebaño con aceite en la búsqueda de protegerlo, de allí la importancia de ir mucho más allá de la semántica de los textos aspirando con sus revelaciones mayor profundidad en nuestras reflexiones.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 11:21, “cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín. El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                             COTIDIANIDADES…                                                                                     ¡nos trasformaremos!