En nuestras casas y apartamentos tenemos un lugar especifico para desechar aquello que ya no nos es útil para nuestro cuerpo físico y que debe irse por ese inodoro y las cañerías que lo complementan, valioso ejemplo que deberíamos imitar para expulsar todo aquello que mental y espiritualmente ya no nos es útil, no nos nutre y por el contrario nos carga y hasta contamina. Y es que seguir expulsando esos sentimientos y emociones en lugares y a personas que no tienen nada que ver con ese conflicto es un error, que no podemos continuar, incluso, es nuestro deber aprender a evacuar estos dilemas sin molestar, agredir y menos herir a las demás personas intentando adicionalmente mantener nuestro ser en una armonía y tranquilidad que sirvan de ejemplo para los otros.

Una perla de Antonio López García dice, “la mujer actual tiene una obsesión por ser igual que el hombre, y no se por qué, si el hombre es un pobre diablo desorientado”.

Cuentan que cuando la madre observó como su hijo estaba contaminado por el rencor que le había dejado su ex pareja y todo ello producto que esta lo había dejado por irse detrás de otra persona, lo invitó a que pasara un tiempo en su casa y allí pese a sentirse maltratada por el mal genio de su hijo y sus respuestas groseras ante cualquier petición, ella a diario le insistía: – sino sanas aquello que te hirió, sangraras manchando a personas que no te cortaron.

Valida propuesta para que entendamos que regularmente queremos desquitarnos o agredir a quienes nada tienen que ver con el conflicto que esta pesando sobre nuestros hombros, es más, así estas personas tomen algún tipo de partido en esa controversia, lo ideal no es culparles y menos intentar vengarnos de ellos o de quien nos molesto y sus supuestos aliados, se trata más bien de asumir el maravilloso reto de perdonar, sanar y por lo tanto evacuar aquello que no nos es útil, haciendo esto en el lugar y momento adecuado.

El Texto de Textos nos revela en I de Tesalonicenses 5:2, “porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                    ¡nos trasformaremos!