Algunos estudiosos de temas económicos aseguran que la nueva forma de esclavitud se llama el crédito y que gracias a él la banca o lo sistemas financieros han logrado que una persona trabaje para ellos toda su vida teniendo que darles una buena parte de sus ingresos para todo aquello que ese sistema financia disfrazándole como deseos y necesidades. Así es como nos la pasamos llenándonos de expectativas gracias al mercadeo y la publicidad que nos presenta un modelo de vida ideal, solo si se logra adquirir esa serie de objetos, que por sus altos costos nos mantendrán en el circulo vicioso del endeudamiento y por lo tanto, en ese modelo de esclavitud del cual difícilmente podemos salirnos a no ser que nos reconozcamos adictos a él.

Una perla de Jacinto Benavente expresa que, “no hay nada que desespere tanto, como ver mal interpretados nuestros sentimientos”.

Cuentan que cuando el jefe observó como su secretaria se encontraba llena de deudas, desesperada, a punto de suicidarse y además realizando mal su trabajo debido a que todas estas cosas no le dejaban concentrarse en sus labores, le invitó a almorzar y le recomendó: – debes aprender a vivir de acuerdo a tus ingresos, es más, si quieres vivir mejor incrementa estos con otras labores una vez termines tu horario aquí y así evita más bien incrementar tus problemas y con ellos las deudas que tanto promueven los sistemas económicos y la banca. Se trata de vivir para progresar de acuerdo a lo que expresan esas mismas teorías económicas y no tanto para aparentar.

Desafortunadamente estamos en un mundo comercial en donde parece proliferar el esclavizar a las personas a través de deudas, cambiando los grilletes que en otrora les hacían sentir sin libertad, por una serie de deseos y cuentas que si bien no obligan a mantenernos en ese modelo, si generan en las personas un proyecto de vida sin el cual pareciera que el vivir no tiene ningún sentido.

El Texto de Textos nos revela en Marcos 6:34, “y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                               COTIDIANIDADES…                                                                                     ¡nos trasformaremos!